Con el nombre de wayang se engloban diversas formas del teatro indonesio, tradicionales sobre todo de las islas de Java y Bali. Aunque existen formas con actores y con títeres de varillas (el wayang golek), la variedad más extendida en Indonesia (y a la vez la más divulgada en Occidente) es la del teatro de sombras o wayang kulit. Los cinéfilos ya habéis visto sus figuras: las manejaba el fotógrafo enano de El año que vivimos peligrosamente (del director Peter Weir, con Mel Gibson y Sigourney Weaver).

© Bali Online. Used with their kind permission.
Los títeres del wayang kulit
Los títeres son de cuero trabajado y después cuidadosamente pintado. Representan a dioses y héroes de la tradición épico-religiosa clásica (el Mahabharata y el Ramayana), de una manera altamente codificada, simbólica. Así, los colores de la vestimenta son indicativos del carácter y el modo de comportarse de los personajes; lo son igualmente los propios rasgos de la cara. Por ejemplo, héroes como Rama o Arjuna tienen la nariz larga e inclinada hacia abajo, y los ojos estrechos, igualmente inclinados hacia abajo; ello los identifica como personajes nobles.
Ese simbolismo es un saber compartido con el público, en cierta medida parecido al que podía existir en Occidente unos cuantos siglos atrás. Pensad por ejemplo en las descripciones medievales de la mujer, que solo excepcionalmente incluyen rasgos físicos reales. O en el significado de la altura en los pupi sicilianos.
Pero este simbolismo, ¿es primitivo? ¿O es parecido al que se usa en Hollywood, nuestra fábrica de mitos? Si todos reconocemos al “malo” cuando aparece -o si nos pueden engañar con un personaje que«parecía» malo- es porque existe un código simbólico compartido. Pensad si no en el Jesús de las películas bíblicas; ¿en qué libro se dice que tuviera los ojos azules?


© Harlan Wallach
Una representación de wayang kulit
En una representación de wayang, la figura fundamental es el dalang o manipulador. Él se encarga en solitario de las voces de todos los personajes, e igualmente puede cantar. Suele actuar acompañado de una orquesta típica de Indonesia llamada gamelán (en la foto).

La representación del wayang es extraordinariamente larga: dura toda una noche. Como cabe esperar en ese caso, es abierta; el público se incorpora o se marcha, quizá para regresar más tarde, y come y habla con naturalidad durante la representación.
Esta libertad de los espectadores, que además pueden participar con sus comentarios, es algo corriente en el teatro de sombras más popular, y sucede también con Karagoz. Y no está tan lejos de aquellos cines de barrio con las sillas plegables de madera…
En el Museo de la Música Étnica de Barranda (Murcia), muy recomendable y con gran presencia de instrumentos de culturas no occidentales, podéis ver una orquesta gamelán completa.

© Museo de la Música Étnica de Barranda, colección Blanco Fadol

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